sábado, 9 de noviembre de 2013

El cielo brillaba en su máximo esplendor, irradiaba energía pero estaba inmóvil; ya no perseguía a los pájaros volar, era un cuadro pintado, admirable pero quieto sin vida. Solo se apreciaban las nubes bien blancas deshaciéndose y resaltando en el azul mar.

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